Un nuevo método de tratamiento de las aguas residuales podría ser la clave en los esfuerzos por lograr un reciclaje sostenible del fósforo presente en ellas.

El fósforo es un elemento esencial para la nutrición humana. Desempeña múltiples papeles en el cuerpo humano, incluyendo el desarrollo de huesos y dientes. El fertilizante con fósforo, aplicado a campos agrícolas, posibilita un crecimiento saludable. Sin él, las células básicas de plantas y animales, y la vida misma, no existirían.

Normalmente, el fósforo se halla en minerales que contienen fosfatos y que se extraen de yacimientos, es decir, es un recurso limitado y no renovable. La demanda anual está aumentando rápidamente. Sin embargo, una vez usado, el fósforo es difícil de recuperar.

¿A dónde va el fósforo desechado? En los animales (incluyendo los humanos), lo podemos encontrar en la orina. El agua superficial transporta río abajo grandes cantidades de fósforo procedente de campos y prados. El resultado es fósforo en el agua descargada por las plantas depuradoras de aguas residuales.

Además, la acumulación de fósforo puede suponer problemas como la proliferación masiva de algas en lagos y en otros cuerpos de agua de superficie. A su vez, la proliferación de algas agota el oxígeno del agua, afectando al delicado equilibrio de la vida acuática.

El equipo de Rolf Halden y Arjun Venkatesan, de la Universidad Estatal de Arizona en Estados Unidos, ha examinado opciones para recuperar el fósforo del agua residual utilizando modelado matemático. Las depuradoras tienen aquí un papel potencialmente decisivo.